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Álvaro
con Lupa Leer Versión en Inglés
Republicanos
de la Florida temen
a Raúl Martínez
¿Se
decidirá
a postularse contra Lincoln Díaz-Balart en 2008?
Por
Álvaro F. Fernández
Raúl
L. Martínez, ex alcalde de la ciudad de Hialeah, nunca ha
perdido una elección. El año pasado se retiró de
la vida pública. Él optó por no buscar la
reelección en la segunda municipalidad del condado de
Miami-Dade. Pero el ex alcalde parece obtener aún más
publicidad que la mayor parte de los políticos elegidos y
aparece regularmente en The
Miami Herald
y otros medios.
Existe
especulación -- y esperanza-- en algunos círculos de
que Martínez se enfrentará a al Representante Lincoln
Díaz-Balart en las elecciones de noviembre de 2008. Si así
lo hiciera, sería un combate entre dos pesos pesados. A más
de un año de las elecciones, muchos apostadores y expertos han
dicho que el ex alcalde derrotaría a Díaz Balart, quien
ha tenido la representación del Miami Dade Oeste (y una
pequeña parte del condado Broward) --que incluye gran parte de
Hialeah-- desde 1992. Aunque yo también creo que Martínez
derrotaría a Díaz-Balart, diría que no sería
una contienda tan fácil como algunas personas tienden a creer.
El
Rep. Díaz-Balart es un político veterano. Tendrá
más de un millón de dólares dedicados a la
campaña para empezar y su distrito fue reordenado durante el
proceso de rediseño por parte de su hermano Mario Díaz-Balart.
Al mismo tiempo, Mario también se rediseñó el
distrito vecino cuando supervisó el proceso como legislador
estatal en la Florida. Más tarde ganó la representación
al Congreso.
Con
más de 304 000 electores inscritos en el Distrito 21 hasta
noviembre de 2006, la distribución puede que sorprenda a
algunos: 129 302 son republicanos y 101 156 son demócratas.
Pero el dato más interesante es que hay 70 927 electores
inscritos bajo el rubro de Sin Afiliación a Partido (NPA por
sus siglas en inglés). Cualquiera que haya dedicado tiempo a
inscribir a electores --algo que yo hago de manera regular y como
parte de mi trabajo-- sabe que el mayor número de nuevos
electores se está inscribiendo bajo el rubro de NPA. Creo que
la mayoría de la gente está cansada de las pocas o
ninguna soluciones que ofrecen los dos partidos principales.
Las
cifras del Distrito 21 han cambiado dramáticamente desde 2000,
cuando Mario ayudó a garantizar el legado congresional de los
hermanos. Si continúa la tendencia, los NPA pronto serán
más que los republicanos y demócrata. El panorama
político del Sur de la Florida no es el mismo que conocimos en
2000. Y cuando se agrega el tema de Cuba a la fórmula, las
cosas empiezan a cambiar aún más --cambios que no se
podían imaginar hace dos o tres años.
Hace
poco dije a un amigo que si hay una esperanza en la crueldad de las
medidas impuestas por Bush a la familia cubana en junio de 2004,
cuando limitó las visitas a una cada tres años (y al
definir quién podía ser miembro de una familia), es que
hizo comprender a la gente la locura que es la política de
EEUU hacia Cuba. Súmese la familia a esa ecuación y
hasta los más republicanos comenzarán a admitir que nos
hemos pasado de la raya.
Sí,
a pesar de lo triste que se ha vuelto la situación, estas
regulaciones bárbaras hicieron que el tema de Cuba se hiciera
discutible en Miami desde diferentes puntos de vista. Y eso es un
cambio.
Parece
que se teme a Raúl Si Raúl Martínez decide enfrentarse a Lincoln Díaz-Balart en el 2008, el tema de la familia cubana tendrá que tener una alta prioridad entre los muchos asuntos a debatir. Él se ha opuesto abierta y fuertemente a las regulaciones del 2004 que limitan las visitas familiares. Anteriormente, Martínez también ha criticado la política norteamericana hacia Cuba.
Lincoln
probablemente sea cauto en cuantos estos temas con un experimentado
polemista como Martínez. Para Díaz-Balart puede ser una
batalla perdida. ¿Cómo se puede uno enfrentar a la
familia? Y ese es el argumento que esgrimirá Raúl.
También
ya existen señales de que los republicanos no quieren que Raúl
se lance al ruedo político. La semana pasada nos informaron de
dos.
Primero,
Raúl organizó una recaudación de fondos para la
Senadora Hillary Clinton en su casa de Hialeah. El Presidente del
Partido Republicano en la Florida, Jim Greer, hizo una declaración
en la que criticaba a la Sra. Clinton, advirtiendo que ella debiera
cuidarse de las personas con que se reunía y de las que
aceptaba adinero. La senadora acababa de terminar una semana en la
que había rechazado $850 000 en contribuciones obtenidas del
recaudador político Norman Jsu, el cual fue detenido y acusado
de robo. En el mismo comunicado de prensa, Greer calificaba a
Martínez de “empedernido recaudador de fondos”.
Raúl,
como es propenso a hacer, estalló y disparó una
respuesta adornada de lenguaje picante. Apareció en los
titulares. Esta vez me alegró que Raúl se enfureciera y
le diera una reprimenda a Greer --aunque fuera en lenguaje subido de
tono.
Los
que hayan seguido la carrera de Martínez habrán
comprendido que él estaba reaccionando a un intento
republicano por desacreditarlo recordando a los electores de su
pasado. En un momento, Raúl, que aún no habia cumplido
40, puede que haya sido el político más poderoso de
Miami-Dade. A fines de la década de 1980, un procesamiento
cuestionable por parte del Fiscal federal Dexter Lehtinen, esposo de
Ileana Ros-Lehtinen, le agrió la vida al alcalde.
Martínez
salió absuelto, regresó y ganó la reelección
a la alcaldía de Hialeah. Pero había pagado un alto
precio. Muchos electores (especialmente fuera de Hialeah) aún
cuestionan su integridad. La Sra. Ros-Lehtinen posteriormente se
convirtió en la primera cubana elegida al Congreso.
Luego
la semana pasada descubrimos que el ex alcalde había
renunciado a seguir conduciendo un programa de radio que había
iniciado con la WQBA (1140-AM) de Univisión. Después de
una semana trabajando para la emisora, esta le exigió que
firmara una promesa de que no se postularía para un cargo
político. Martínez dijo que no.
Para
que Raúl se postule
tienen que desearlo los Demócratas
Para
que Raúl Martínez se postule por el curul congresional
del Distrito, el Partido tiene que apoyarlo. Si no lo hace, Martínez
no se postulará. Y cuando digo apoyarlo quiero decir obtener
al menos un millón de dólares.
Como
dije al inicio, Raúl nunca ha perdido unas elecciones. Ahora
que se ha retirado, les aseguro que en sus planes no está
incluido participar en una contienda que no puede ganar. Y sin
dinero, Raúl no va a derrotar a Lincoln Díaz-Balart.
Tengo
poca fe en la dirigencia demócrata. Me encantaría que
me demostraran que estoy equivocado en cuanto a Raúl Martínez.
Pero lo dudo. Recuerden que ese es el partido que después de
recobrar el Congreso en 2006 iba a traer a los muchachos de regreso
de Irak, reformar la Ley de Agricultura, arreglar la inmigración
y tantas otras promesas que han sido echadas por la borda. La
dirigencia demócrata ha resultado ser sencillamente
republicanos lite, y en algunos casos (Cuba me viene a la mente), han
actuado peor que los republicanos.
Pero
si quieren comenzar a derrotar a este bastión republicano
cubano en Miami, los líderes tendrán que comprometerse
con Raúl. En realidad sería una apuesta muy segura. ¿O
es que hemos olvidado que en 2006 un candidato relativamente
desconocido y sub-financiado logró arrancarle con uñas
y dientes a Díaz-Balart el 41% del voto? Y con todo respeto
para Frank González, ante quien me quito el sombrero por haber
tenido las agallas de enfrentarse a Lincoln con $10 000 (y hacer un
trabajo encomiable), Raúl Martínez es un ganador
consistente, un incansable batallador en una campaña y aunque
a veces es un gallito, se relaciona fácilmente con la gente de
a pie. Creo que se llama carisma --y él lo tiene. También
gana constantemente, una y otra vez, en Hialeah, una ciudad muy
republicana. Raúl versus Lincoln sería una contienda política para hacer historia. Lincoln, se los aseguro, que no está acostumbrado a que lo reten, mucho menos a que lo cuestionen, no podrá conciliar el sueño ante esa posibilidad. Y bajo las circunstancias adecuadas, como he mencionado, estoy seguro que Raúl no desdeñaría el reto. Solo espero que el Partido Demócrata este a la altura de la tarea. O como en el domino, ¿se pasarán una vez más? |