| Algunos aspectos de la reforma constitucional de Chávez |
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Por
Eduardo Dimas Leer Versión en Inglés
Leo
en un periódico español que la propuesta de reforma
constitucional del presidente Hugo Chávez es una forma de
mantenerse indefinidamente en el poder. Es posible. Lo único
que para ello tiene que ser elegido una y otra vez por el pueblo
venezolano. Por tanto, no depende exactamente de él si no de
la aceptación popular que tenga. Chávez ya ha sido
elegido 4 veces por el pueblo, si tenemos en cuenta el famoso
referéndum revocatorio contra él del 2004, que se
convirtió en ratificatorio.
En
la mayoría de los medios venezolanos de prensa opuestos a
Chávez, se dice que es un golpe de estado. De ser así,
sería el golpe de estado más extraño de la
historia, pues el proyecto de reforma fue presentado al Parlamento
para que sea debatido, aprobado o reformado por los legisladores,
después se llevará a los barrios, pueblos, ciudades y
áreas rurales para su discusión y, después, se
someterá a referéndum popular.
Chávez
propuso 33 cambios a la Constitución. Entre ellos que el
presidente sea elegido por 7 años y cuantas veces el pueblo
venezolano lo desee. “Una jugada para perpetuarse en el poder”,
dicen algunos. Lo que no dicen es que Chávez deja su
reelección en manos del pueblo.
Hasta
ahora, las elecciones presidenciales en Venezuela han sido las más
controladas del mundo por organismos internacionales como la
Organización de Estados Americanos o la Fundación
Carter, sin que haya sido posible denunciar fraudes o medidas
coercitivas contra la oposición.
Los
últimos comicios, los de diciembre del 2006, dieron a Chávez
más del 60% de los votos, a pesar de la enorme campaña
desarrollada en su contra por la prensa escrita, la radio y la
televisión, en manos de la burguesía venezolana. Y a
pesar de los millones de dólares que el gobierno
norteamericano dio a la oposición, según confesiones
del exembajador William R. Brownfield.
Entre
las reformas más audaces que propone Chávez está
considerar al Poder Popular como uno de los componentes del Estado.
¿Qué significa esto? Significa que los gobiernos de
barrio, tanto en la ciudad como en las zonas rurales, tendrán
nivel de decisión sobre los asuntos que les competen, así
como los recursos para resolverlos, previa conciliación con el
poder popular municipal. Se convertirían en comunas con
autogobierno.
El
resto de la estructura de gobierno se compondría del ya
mencionado Poder Municipal, del Poder Estatal (de los estados que
componen el país) y el Poder Nacional o gobierno del país.
Asimismo, el Poder Público se organiza en el Ejecutivo, el
Legislativo, el Judicial, el Ciudadano y el Electoral. Crea, además,
el cargo de vicepresidentes regionales.
La
propuesta de Chávez plantea un cambio de grandes proporciones
en lo que ha sido hasta ahora la forma de gobierno de Venezuela.
Además, cambia la estructura estatal y municipal y nacional
que, de ser aprobada, quedará formada por un Distrito Federal,
donde estará la capital de la república, por los
estados, las regiones marítimas, los territorios federales,
los municipios federales, los distritos insulares y las comunas. Entre otros muchos cambios, Chávez propone introducir en la Constitución la prohibición de la explotación de los trabajadores, la creación de un Fondo de Estabilidad Social que garantice a los trabajadores derechos fundamentales como jubilaciones, pensiones, vacaciones, descanso y garantía económica pre y posnatal a las mujeres embarazadas, reducir a 6 horas diarias la jornada laboral y la prohibición a los empresarios de obligar a sus empleados a laborar horas extras.
La
reforma contempla la prohibición del latifundio improductivo,
así como la explotación no estatal de los hidrocarburos
en todas sus formas. También prohíbe la explotación
de servicios y bienes de interés público o de carácter
estratégico.
Cabe
señalar que ninguna de estas reformas, salvo las que defienden
los intereses de los trabajadores, son nuevas en el sistema
capitalista. Incluso, en algunos países desarrollados que
establecieron la ya en proceso de desaparición “sociedad de
bienestar general”, las medidas fueron más drásticas.
Lo
más interesante para los que quieren saber cómo será
el socialismo del siglo XXI, es que Chávez propone que la
Constitución acepte cinco formas de propiedad: la pública,
la social, la colectiva, la mixta y la privada.
La
propiedad pública es la que pertenece a los organismos del
estado. La social la que pertenece al pueblo en su conjunto. La
colectiva es de la que son dueños grupos sociales o personas,
las cuales pueden ser de propiedad social o privada. La mixta, la que
está compuesta de capital público y privado. Pero
también garantiza la propiedad privada, que pertenece a
personas naturales o jurídicas. Es decir, las propuestas de
reforma respetan la propiedad privada sobre los medios de producción.
Lo que impide es la explotación sistemática de los
trabajadores.
En
la presentación de las reformas al Parlamento, Chávez
hizo un llamado a los empresarios: “Señores empresarios,
sector privado: no están ustedes excluidos, los necesitamos
para aliarnos. ¡Vamos, juntos haremos el gran país que
ya comienza a ser Venezuela! Este es un concepto que nos permite
llamar a todos a la unión, a la cooperación”.
No
es la primera vez que Chávez hace ese llamado a la burguesía
venezolana y a las transnacionales. Parece que la mentalidad burguesa
y los intereses de clase, egoístas por demás, les
impiden entender el mensaje que, lejos de perjudicarlos los
beneficiaría a la postre.
Lo
que sucede es que tienen que renunciar a algo que para ellos ha sido
su razón de ser: el control del estado que pasa a manos del
pueblo. En su programa “Alo Presidente” del pasado 19 de agosto,
Chávez denunció planes de la oposición y de la
CIA para impedir la aprobación y aplicación de las
reformas.
Existen
otras propuestas de reforma, pero me parece que estas son las más
importantes y significativas. Creo que no escapa a ustedes que, de
ser aprobadas, transformarán la estructura de gobierno del
país y otorgarán al pueblo venezolano una participación
y un protagonismo nunca antes visto en ningún país. El
problema estriba en aplicarlas y hacer que funcionen.
Es
evidente que Chávez propone cambios revolucionarios, y toda
revolución es una obra de ingeniería social en la que
se transforma la estructura económica, política y
social de un país, y en la que se obtienen éxitos y
fracasos. Los éxitos pesan, pero los fracasos también,
porque no es posible eliminarlos y siempre tienen sus consecuencias,
sus secuelas, que se arrastran por años, a veces por décadas.
Evitar
los errores que han cometido otras revoluciones que han construido o
quisieron construir el socialismo, es algo que Chávez ha
planteado en múltiples ocasiones. Quizás no se cometan
los mismos, pero los habrá. Porque las revoluciones, aunque
parezca una perogrullada, son obra de los hombres, no de máquinas.
Y
las preguntas que cabe hacerse son dos, las mismas de siempre.
¿Cuenta Chávez con los cuadros suficientemente
preparados para llevar cabo esas reformas? ¿Está el
pueblo venezolano preparado para gobernar, para hacer una revolución
bolivariana de justicia social y equidad para todos?
El
lastre de las ideas del capitalismo, del individualismo, está
presente en Venezuela como en cualquier otro lugar del mundo. Vencer
ese lastre, crear un nuevo tipo de hombre, del que ya habla Chávez,
no resulta una tarea fácil. En primer lugar, porque es más fácil pensar en los intereses individuales que en los colectivos. En segundo lugar, porque para crear ese “hombre nuevo” se requiere de “educadores” que, a su vez, “necesitan ser educados”, como con su extraordinaria visión planteara Carlos Marx en una de sus tesis sobre Feuerbach. Ese, más que las reformas constitucionales, es el gran reto que tiene Chávez. Y la razón principal por la que debe permanecer al frente del gobierno venezolano todo el tiempo que pueda, mientras el pueblo, que ha sido el gran beneficiario de su obra, lo entienda. Y parece que lo entiende, ¿no creen ustedes? |
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El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba
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Notre Dame es una de nuestras grandes universidades, y la mejor universidad católica de Estados Unidos, pero un grupo de fanáticos religiosos de miras estrechas, ignorantes e intolerantes están tratando de sabotearla. Según la última cuenta, 74 obispos se han negado a asistir a la ceremonia --debido a que Obama está a favor del aborto.
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Radar Cubano
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lo que quieras
“Yo
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de creatividad…
Mientras fuera bueno que todavía me pagaran por mi trabajo la
necesidad de ser mas inventiva esta teniendo un efecto beneficioso en
la comunidad artística que me rodea. ... Nadie
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así que estoy haciendo lo que quiero”.
-- Liz Fallon, una artista visual de Maine, le dice a un reportero del NY Times que la mala economía a ayudado a disparar su creatividad.