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Semana del 21 al 27 de Mayo , 2009
El día siguiente: en plena celebración, comienza una nueva lucha… PDF Print E-mail

Reflexiones acerca de la elección de Barack Obama

Por Mark Engler                                                                     Leer Versión en Inglés

El Día de las Elecciones de 2004, trabajé en una campaña de búsqueda de votantes a favor de John Kerry en el condado de Bucks, Pennsylvania. Después de un largo día, los colegios electorales cerraron y yo comencé el viaje en auto hasta mi casa en Brooklyn mientras escuchaba los resultados en la radio. Las primeras noticias eran buenas. Al pasar por Nueva Jersey, cuando anunciaron que Kerry había ganado en Pennsylvania, me sentí satisfecho de haber contribuido modestamente a la victoria. Pero para cuando estaba cruzando por Staten Island, el conteo electoral había comenzado a empeorar. Comencé a escuchar las mejores canciones de los 80 y los 90, y periódicamente cambiaba para las noticias. Cuando llegué a casa en Brooklyn, la campaña no había terminado aún oficialmente, pero me fui a la cama con el temor de vivir bajo otra administración Bush.

A principios de otoño viajé a la Florida y hablé con un amigo que es sindicalista de toda la vida y elector impenitente pro Nader en el 2000. Yo también había apoyado la campaña de Nader aquel año como una estrategia para impedir el viraje de los demócratas a la derecha, aunque argumenté que los electores de estados claves debían usar un programa “Nader-Cambio” para intercambiar simbólicamente sus votos con los seguidores de Gore en los estados seguros. Mi amigo y yo recordamos que Gore había sido el sicario de la administración Clinton en las reuniones de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, aparentemente haciendo todo lo posible por agravar la situación de los trabajadores sindicalizados. Recordamos también que su selección de Joe Lieberman parecía singularmente diseñada para alienar a la izquierda, en especial porque ambos provenían del ala conservadora del partido.

Dejando a un lado el amargo debate acerca de la conveniencia de la estrategia de Nader en el 2000, nunca me hubiera sentido tan eufórico por la elección de Al Gore --ni por cierto, por la de John Kerry-- como me siento ahora por la elección de Barack Obama. El Día de las Elecciones era evidente que la naturaleza histórica de su candidatura tocaba una firma emotiva más profunda. Nunca antes había yo tocado a la puerta de un extraño a favor de una campaña, e inmediatamente después de explicar de dónde venía, recibir un abrazo de alegría --algo que sucedió cuando regresé ayer a Pennsylvania como parte de una movilización sindical en pro de Obama. Con excepción de las protestas en Seattle, nunca he sido parte de una celebración callejera tan jubilosa --la gente bailando sobre el capó de los taxis--como la que estalló en mi cuadra en Brooklyn esa noche.

Obama será nuestro primer presidente afro-norteamericano --no de la manera en que Clarence Thomas es uno de los primeros jueces afro-norteamericanos del Tribunal Supremo o la forma en que Sarah Palin pudo haber sido la primera vice presidenta. Thomas y Palin se han beneficiado de los movimientos sociales que hicieron posible su ascenso y trabajaron para socavar el legado de esos movimientos. Obama, por el contrario, se convertirá en el primer presidente afro-norteamericano llevando a cabo las esperanzas de los activistas de derechos civiles y honrando su contribución.

Obama se elevó hasta el tope demócrata que, en general, se colocó notablemente a la izquierda de lo que esperábamos en los años Clinton-Gore, cuando los altos funcionarios se esforzaban por probar su buena fe pro-corporativa y a declarar su lealtad al Consejo de Liderazgo Demócrata. Los contendientes de hoy, aunque lejos de ser perfectos desde una perspectiva progresista, hicieron su campaña como oponentes de una guerra injusta y de acuerdos comerciales defectuosos como el ALCAN, como defensores de una reforma de la ley laboral a favor de los trabajadores y de un serio plan nacional de salud.

Ciertamente la lucha para cumplir la visión del movimiento de los derechos civiles –como la lucha más contemporánea por frustrar a las fuerzas que empujan hacia la derecha dentro del Partido Demócrata-- aún no ha terminado. Los del estilo de Robert Rubin y Larry Summer revolotean sobre la victoria de Obama. Los progresistas se enfrentan al reto de garantizar que la victoria de Obama no signifique solo un rechazo del descarado imperialismo global de los años de Bush, sino también del modelo más suave de dominio corporativo que creció bajo Clinton.

Esta lucha acaba de empezar. Será una tarea difícil convertir un movimiento para elegir a Obama en una campaña para construir un poder de base y hacerlo rendir cuentas. Pero por ahora, mientras celebramos el fin de la era de Bush, no puede haber duda de que estamos en mejor posición que hace un día para actuar. Y no es a menudo que podemos decir eso con confianza y genuina alegría.

Mark Engler, escritor residente en la Ciudad de Nueva York, es analista principal de Foreign Policy In Focus y autor de Cómo dominar el mundo: la próxima batalla por la economía global. Se le puede contactar por medio del sitio web http://www.DemocracyUprising.com.

 
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El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba

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El presidente Barack H. Obama con unos 100 días de gobierno muestra una serie de ejemplos y desafíos al mundo, los cuales también son particularmente aplicables a Cuba. Ha planteado enfrentar simultáneamente y con determinación varios problemas fundamentales que afectan a la sociedad estadounidense y desea establecer buenas relaciones y distensión con el resto del mundo, especialmente con sus vecinos más próximos.

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Muere Mario Benedetti

Por Virtin

El domingo falleció en Uruguay, su tierra natal el querido poeta, escritor y compañero Mario Benedetti.

El nos enseño que nuestros muertos...

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Un ejemplo que nos quieren imponer

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Un artículo firmado por Rolando H. Castañeda y Lorenzo Cañizares, publicado en este número de Progreso Semanal (ver “El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba”), parece plantear otra posición en cuanto a las relaciones de la emigración con la isla.

VarelaEs conveniente recordar similares perspectivas en otros momentos de la historia de Cuba. A mediados del siglo 19, cuando comenzaba a surgir la conciencia nacional en nuestro país, pronto se avizoró un camino hacia la lucha por la independencia en el pensamiento cubano de educadores como Félix Varela y en la lírica encendida de José María Heredia. Hubo entonces sectores de la burguesía temerosos que el “peligro negro” de la revolución haitiana se apoderara de Cuba, o que el caos “jacobino” llevara al país a la ruina.

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Cuba y las contradicciones de Barack Obama

Por Salim Lamrani

El 13 de abril de 2009, en vísperas de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, Barack Obama alivió las sanciones económicas contra Cuba levantando las restricciones que afectaban a los cubanos que vivían en Estados Unidos. Ahora, éstos pueden viajar a su país de origen siempre que lo deseen (antes limitado a 14 días cada tres años), y mandar remesas sin límites a sus familias (antes 100 dólares al mes).

La Cumbre, en la cual no participó La Habana, que no forma parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) desde su expulsión en 1962, estuvo dominada por el tema Cuba. Durante su discurso Clic inaugural, la presidenta argentina Cristina Kirchner exhortó a Washington a que eliminara el estado de sitio que impone al pueblo de Cuba desde agosto de 1960. Los otros 32 mandatarios latinoamericanos y caribeños también llamaron a la Casa Blanca para que acabase con una situación anacrónica y cruel que afecta a todos los sectores de la población.

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Ganen uno por el Gipper

Por Bill Press

Han pasado 81 años desde que el legendario entrenador Knute Rockne pidió a sus jugadores “ganar uno para el Gipper”. Pero ningún equipo de football de Notre Dame se enfrentó a un reto tan duro como el del Presidente Obama.

Desde que fue invitado por el rector de la Universidad, Padre John Jenkins, a pronunciar el discurso de graduación de este año, Obama se ha enfrentado a una creciente ola de protestas.  A juzgar por los aullidos de algunos críticos, se pensaría que el diablo mismo estaría presidiendo la graduación de este año. 

Notre Dame es una de nuestras grandes universidades, y la mejor universidad católica de Estados Unidos, pero un grupo de fanáticos religiosos de miras estrechas, ignorantes e intolerantes están tratando de sabotearla. Según la última cuenta, 74 obispos se han negado a asistir a la ceremonia --debido a que Obama está a favor del aborto.

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Haciendo lo que quieras

Yo he experimentado mi propia oleada de creatividad… Mientras fuera bueno que todavía me pagaran por mi trabajo la necesidad de ser mas inventiva esta teniendo un efecto beneficioso en la comunidad artística que me rodea. ... Nadie quiere que haga nada así que estoy haciendo lo que quiero”.

-- Liz Fallon, una artista visual de Maine, le dice a un reportero del NY Times que la mala economía a ayudado a disparar su creatividad.

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