| Mensaje a Obama de un cubano-americano progresista |
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Por
Amaury Cruz Leer Versión en Inglés
Estimado
Senador Obama:
Hay
muchas cosas que los demócratas cubano-americanos progresistas
quisieran decirle a usted sobre cómo lidiar con asuntos
relacionados con Cuba. Lo primero es que, como la mayoría de
los demás ciudadanos, estamos ansiosos por tener un dirigente
que, para citar sus propias palabras, diga lo que piensa y piense lo
que diga. Usted ha articulado nociones que nos brindan esperanza de
cambios positivos en las relaciones EEUU-Cuba.
Usted
debe escuchar la opinión progresista. Usted es progresista.
¿Por qué escuchar a los reaccionarios? Sabemos que
tratarán de sonsacarlo con jugosas donaciones de campaña
para promover la visión retrógrada y perniciosa que
ellos tienen. Pero usted no los necesita para ganar la presidencia,
ni debiera asociarse con ellos y traicionar sus principios.
Los
temas de Cuba son creaciones convenientes de la maquinaria
propagandística republicana que se usan para ganar elecciones,
tanto a nivel local como nacional. Si Cuba y EEUU tuvieran relaciones
normales, esta maquinaria no tendría a su disposición
decenas de millones de dólares que han sido distribuidos entre
organizaciones, instituciones académicas y proyectos dominados
por los republicanos y que financian a republicanos. No existirían
iniciativas idiotas como Radio y TV Martí, ni tampoco las
sinecuras que brindan. Los cubano-americanos no estarían
debatiendo la mejor manera de derrocar a un gobierno extranjero o de
asesinar a su líder, y en su lugar se preocuparían por
los temas que afectan a los hispanos en EEUU y que el Partido
Demócrata está mejor equipado para resolver. Los
aspirantes a cargos locales, estatales y nacionales no podrían
manipular un significativo bloque de electores enfocados en un solo
tema por medio de trucos baratos como tomar un cafecito cada cuatro
años en un restaurante de La Pequeña Habana y proclamar
que ellos sí van a liberar a Cuba. Usted verá que casi todos los medios estarán de manera más o menos evidente al servicio de los republicanos, incluso los principales periódicos en inglés y español de Miami. En algunos casos, los programas radiales de comentarios y los “periodiquitos” se ensañarán con usted. Todos esos medios están controlados por la extrema derecha cubano-americana, gracias a una campaña de intimidación y macartismo que ha durado cuatro decenios y ha sido posible debido a la continua hostilidad entre los dos países. Usted no debe temer enfrentarse a ellos con la lógica y la razón. El poder que tienen proviene sencillamente de la ignorancia y los temores de la gente. Usted debe comprender que los más viejos exiliados cubano-americanos de línea dura, llamados los “históricos”, y otros que han sido bombardeados durante casi medio siglo por los periodiquitos y los comentaristas radiales preocupados por un solo tipo de cambio que quieren en Cuba. No les importa en absoluto el tipo de cambio fundamental que usted representa. Algunos de sus oponentes son también racistas impenitentes y no dudarán en inyectar el racismo en el discurso político usando sutilezas y palabras claves.
Ninguno
de los históricos
ni muchos otros a quienes los republicanos han lavado el cerebro para
que crean que Kennedy --y por tanto todos los demócratas--
traicionó a los cubano-americanos en Bahía de Cochinos,
votará por usted. No imporate el esfuerzo que usted haga por
ganárselos. Incluso si usted promete invadir a Cuba una semana
después de tomar posesión, no votarán por usted.
No creerán nada de lo que usted diga. Para ellos, usted es un
comunista, un quintacolumnista que se las arregló para
penetrar el Senado norteamericano. ¿Le parece una locura?
Bienvenido al Sur de la Florida.
No
sé si por suerte o por designio, su campaña ha
descubierto la idea de que usted debe dedicarse a cortejar a los más
jóvenes electores cubano-americanos, haciendo obsoletos a los
históricos.
De cualquier forma, ha acertado. Las encuestas muestran que los
cubano-americanos llegados más recientemente y los más
jóvenes en general cada vez favorecen más la
normalización de las relaciones con Cuba. Estas personas no se
han sentido motivadas a votar anteriormente. Usted puede motivarlas.
Me
complace que usted ha sabido ripostar a los ataques de sus oponentes
y no ha vacilado en devolver golpes y corregir falsedades con humor y
creatividad. Usted rompe el estereotipo del político demócrata
cobarde. Lo felicito. Manténgase así, incluso cuando
algunos le digan que tiene que rendir pleitesía a la derecha
cubano-americana. Por desgracia, entre éstos se encuentran
algunos representantes demócratas en el Congreso que se han
comportado vergonzosamente y han actuado contra los intereses del
partido y de la nación. Ellos también alimentan el mito
del bloque monolítico cubano-americano y se han vendido a los
derechistas con sus bolsas llenas de dinero.
De
manera muy parecida a los temas del aborto y el matrimonio entre
homosexuales, los temas relativos a Cuba son una forma de distraer la
atención de los problemas importantes a que se enfrenta EEUU.
Estos temas se usan para fomentar el temor y la desinformación,
lo que facilita que nuestro gobierno suprima derechos fundamentales
de un pueblo libre: el derecho a viajar, a asociarse a la familia y
amigos y a ayudarlos, y a intercambiar y expresar ideas. La supresión
de tales derechos y la promoción de un clima de temor en que
el gobierno es visto como el protector de nuestra seguridad, nos hace
más maleables. Ha convertido en fanáticos a un segmento
significativo de la comunidad cubano-americana, fácil de
manipular por medio de falsas promesas y gestos vacíos,
incluso a expensas del interés nacional y del interés
propio.
Entre
otras cosas, al redefinir el concepto de "familia", la
administración de Bush ha roto vínculos para siempre
entre tíos, tías, sobrinos y sobrinas. Incluso los
padres, madres, hijos e hijas pueden ser visitados solo una vez cada
tres años, sin excepciones de ninguna clase. Igualmente
detestable es el hecho de que las remesas se limitan a $300 dólares
cada tres meses. ¿Qué clase de valores familiares son
éstos?
Si
no fuera por el mar de sinrazón en torno a nuestra política
hacia Cuba, que ha acostumbrado a la gente a los absurdos, todos
reconocerían que esas regulaciones de viajes y remesas son
crueles y demenciales. Nada como eso se aplica a ningún otro
país en el mundo. Usted ha hecho lo correcto al prometer que permitirá a los cubano-americanos viajar libremente y enviar remesas a Cuba. Su posición es una verdadera defensa de los valores familiares.
Pero
hay más que hacer para acertar en lo que toca al tema de Cuba,
y creemos que usted se ha quedado algo corto. Usted debe regresar a
su posición original acerca del embargo, la que tenía
antes de convertirse en candidato presidencial. Ese embargo es una
política evidentemente fallida y solo la mantiene viva el
fanatismo de seis cubano-americanos miembros del Congreso y sus
argumentos capciosos.
Tiene
usted razón en su disposición a reunirse con líderes
cubanos sin precondiciones en relación al sistema político
o a las políticas de Cuba. Imponer condiciones es perpetuar
una actitud arrogante y de falsa superioridad moral que ha dañado
gravemente la posición diplomática norteamericana.
Después de todo, Cuba, o cualquier otro país del mundo,
también podría pedirnos que cumpliéramos
condiciones relacionadas con nuestras políticas o sistema de
gobierno: renunciar a la tortura y procesar a los responsables de
ésta en Guantánamo y Abu Ghraib; terminar con las
disparidades en los encausamientos y encarcelamiento de negros e
hispanos en nuestro sistema judicial; reformar nuestro sistema
electoral de manera que el dinero no sea determinante; y suministrar
servicios universales de salud y estudios superiores gratuitos a
todos, para mencionar unas pocas. Como puede ver cualquier persona
sensata, exigir el cumplimiento de condiciones previas puede llevar
al absurdo. Usted tiene que explicar esto al pueblo norteamericano.
Usted
también necesita explicar que nuestra política hacia
Cuba no debe ser el cambio de régimen por medio la olla de
presión, o sea, la teoría de hacer las condiciones cada
vez más intolerables para que el pueblo cubano se levante en
armas y derroque al gobierno. Confío que usted esté de
acuerdo en que esa teoría es inmoral y contraproducente.
Nuestra política debe ser la de ayudar al pueblo cubano y
defender nuestros verdaderos intereses nacionales, no destruir un
país para salvarlo. Usted debería rechazar la idea de que evitar el comercio entre nuestras dos naciones daña al gobierno cubano. A quien hace daño el embargo es al pueblo cubano, mientras que el gobierno permanece incólume. Usted podría señalar el hecho de que comerciamos con China, Viet Nam, Arabia Saudita, Egipto y otros países que tienen regímenes represivos, y que las relaciones, no un embargo económico, fueron un elemento clave para hacer caer al viejo imperio soviético. Usted podría señalar que la abrumadora mayoría de los disidentes cubanos en la isla se opone al embargo, y que la ONU lleva condenándolo de manera casi unánime cada año por decenios.
Por
tanto, el embargo no solo hace daño al pueblo cubano y ha sido
ineficaz para provocar siquiera el más mínimo cambio
positivo, sino que es también una fuente de desprestigio para
EEUU en los foros internacionales, en particular por sus imperiales
disposiciones extraterritoriales. Usted podría agregar que
nuestro gobierno no ha tenido mucho éxito en imponer nuestro
sistema político a otros países por medio de la fuerza
o presión unilateral.
Usted
debe hacer énfasis en que es más conveniente para
nuestro país normalizar las relaciones y abrir los mercados a
los agricultores y rancheros norteamericanos; permitir a las
compañías norteamericanas competir con las chinas y
europeas por cada vez más abundantes reservas cubanas de
petróleo y gas; ayudar a la reunificación familiar
después de medio siglo de penosa separación; y
ofrecerles una tremenda oportunidad a nuestras empresas para que
inviertan en todo tipo de negocios y aprovechen, entre otras cosas,
una mano de obra cubana muy bien preparada.
Sabemos
que usted lo puede hacer. Por favor, no nos defraude. Amaury Cruz es un abogado y activista político de Miami. |
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El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba
Por Rolando H. Castañeda y Lorenzo Cañizares
El presidente Barack H. Obama con unos 100 días de gobierno muestra una serie de ejemplos y desafíos al mundo, los cuales también son particularmente aplicables a Cuba. Ha planteado enfrentar simultáneamente y con determinación varios problemas fundamentales que afectan a la sociedad estadounidense y desea establecer buenas relaciones y distensión con el resto del mundo, especialmente con sus vecinos más próximos.
El domingo falleció en Uruguay, su tierra natal el querido poeta, escritor y compañero Mario Benedetti.
El nos enseño que nuestros muertos...

Un ejemplo que nos quieren imponer
Por Germán Piniella
Un artículo firmado por Rolando H. Castañeda y Lorenzo Cañizares, publicado en este número de Progreso Semanal (ver “El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba”), parece plantear otra posición en cuanto a las relaciones de la emigración con la isla.
Es conveniente recordar similares perspectivas en otros momentos de la historia de Cuba. A mediados del siglo 19, cuando comenzaba a surgir la conciencia nacional en nuestro país, pronto se avizoró un camino hacia la lucha por la independencia en el pensamiento cubano de educadores como Félix Varela y en la lírica encendida de José María Heredia. Hubo entonces sectores de la burguesía temerosos que el “peligro negro” de la revolución haitiana se apoderara de Cuba, o que el caos “jacobino” llevara al país a la ruina.
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Por Bill Press
Han pasado 81 años desde que el legendario entrenador Knute Rockne pidió a sus jugadores “ganar uno para el Gipper”. Pero ningún equipo de football de Notre Dame se enfrentó a un reto tan duro como el del Presidente Obama.
Desde que fue invitado por el rector de la Universidad, Padre John Jenkins, a pronunciar el discurso de graduación de este año, Obama se ha enfrentado a una creciente ola de protestas. A juzgar por los aullidos de algunos críticos, se pensaría que el diablo mismo estaría presidiendo la graduación de este año.
Notre Dame es una de nuestras grandes universidades, y la mejor universidad católica de Estados Unidos, pero un grupo de fanáticos religiosos de miras estrechas, ignorantes e intolerantes están tratando de sabotearla. Según la última cuenta, 74 obispos se han negado a asistir a la ceremonia --debido a que Obama está a favor del aborto.
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Radar Cubano
Haciendo
lo que quieras
“Yo
he experimentado mi propia oleada
de creatividad…
Mientras fuera bueno que todavía me pagaran por mi trabajo la
necesidad de ser mas inventiva esta teniendo un efecto beneficioso en
la comunidad artística que me rodea. ... Nadie
quiere que haga nada
así que estoy haciendo lo que quiero”.
-- Liz Fallon, una artista visual de Maine, le dice a un reportero del NY Times que la mala economía a ayudado a disparar su creatividad.