| Bolivia: La reacción arrecia su campaña contra el gobierno |
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Por
Eduardo Dimas Leer Versión en Inglés
Una
de las armas más ha utilizadas para dividir a los pobres es el
racismo. Un sentimiento que se inculca desde la cuna, que es parte de
la tradición familiar, no importa la raza a que se pertenezca.
“Las razas deben estar separadas porque Dios así lo quiere”,
se enseñaba en la Sudáfrica del Apartheid.
En
otros países más “democráticos”, el racismo
asume formas más sutiles. Se relega al negro, al indio y al
mestizo a los trabajos menos remunerados, que les impiden estudiar y
ascender en la escala social. Se trata de mantenerlos por todos los
medios donde nacieron, siempre, desde luego, con la esperanza de
alcanzar otros niveles de vida. Algunos lo logran y, en muchos casos,
se olvidan de su origen.
En
América Latina, el racismo ha servido también para
dividir a los pobres. Blancos, negros, indios o asiáticos, a
pesar de la mezcla de razas, son “educados” de forma tal que ven
a los otros como “diferentes”, como si no los uniera el elemento
común de ser pobres y explotados. Así, el blanco pobre
puede llegar a ver al indio, al negro o al mestizo como un ser
inferior. Ese es el objetivo.
En
cualquier país de la región donde exista una población
indígena numerosa, es posible encontrar distintas formas de
racismo. Guatemala y Bolivia son los dos países donde con más
fuerza es posible ver --y hasta respirar-- el racismo en todas sus
manifestaciones. En Guatemala, los dos candidatos con más
posibilidades de ganar o ir la segunda vuelta, son blancos. Ni
siquiera la premio Nobel, Rigoberta Menchú, tiene
posibilidades. El Poder es para los blancos.
En
Bolivia, la llegada de un indio, Evo Morales, al gobierno, con un
programa de beneficio social y justicia para los pobres no podía
ser aceptado por la oligarquía y la burguesía,
acostumbrada a ver al indio como un ser inferior.
Simplemente,
no pueden permitir que un aymara ponga en peligro su dominio y el de
las transnacionales sobre la economía del país y, mucho
menos, que los indios aprendan a leer y escribir, que tengan
garantizada la salud y derechos iguales. No conviene a sus intereses.
Ese
es el trasfondo ideológico --yo diría el pretexto-- de
la actitud de la oligarquía blanca, concentrada en la llamada
Nación Camba, hacia el gobierno, y la razón de los
pasos que ha dado para “tumbar al indio de Mierda”, como lo
calificaran en un plan que los servicios de inteligencia bolivianos
detectaran en fecha reciente.
El
plan se llama así: “Plan para hacer tumbar al indio de
Mierda”. Está firmado por la denominada Nación Camba
y consta de cuatro puntos, algunos de ellos puestos ya en ejecución:
El primero es apoyar a la Juventud Cruceñista (de Santa Cruz
de la Sierra, la Nación Camba), para hacer fracasar la
Asamblea Constituyente.
Desde
el 15 de agosto, la Asamblea Constituyente no ha logrado reunirse
debido a las manifestaciones de la Juventud Cruceñista, de
filiación fascista. La situación ha llegado a tal punto
que a los principales dirigentes de la Asamblea no les ha quedado
otro remedio que suspender el proceso y convocar a todos los
partidos, con vistas a lograr la estabilidad en Sucre.
Ha
habido manifestaciones de sectores populares en Defensa de la
Asamblea Constituyente, que pudieron terminar en enfrentamientos y
muertes. Ese parece ser uno de los objetivos de los dirigentes de la
Nación Camba, a los efectos de crear el caos y agravar la
situación del gobierno.
Otro
elemento esgrimido en el plan es el de la “capitalidad plena”, es
decir, la idea de convertir a Sucre en sede de todos los poderes del
gobierno, una vieja aspiración del Departamento de Chuquisaca,
que afectaría directamente a La Paz. Para ello, según
el plan, utilizarán “el asesoramiento y presencia de gente
de choque de la Juventud Cruceñista”, convertida en los
“camisas negras o pardas” de la oligarquía boliviana.
El
segundo punto del plan es buscar nuevos enfrentamientos entre los
departamentos de Oruro y Potosí, para que el gobierno no tenga
otra alternativa que apoyar las demandas de Oruro y sumar al
Departamento de Potosí a la causa de la Nación Camba.
Oruro y Potosí son dos regiones mineras.
El
tercer punto, según la Agencia Boliviana de Información,
plantea medidas radicales para derrocar al gobierno de Evo Morales:
“Empezar el movimiento por las autonomías, convocando a
paros cívicos y movilizaciones permanentes en las siete
regiones bajo nuestro control (Santa Cruz, Beni, Pando, Chuquisaca,
Tarija, Potosí y Cochabamba). Con esto crearemos un clima de
inestabilidad que degenerará en violencia callejera, la cual
debe tener víctimas para utilizarlas como bandera para nuestra
causa”.
Y
agrega: “…cuando la presión sea intolerable, el Gobierno
caerá por gravedad. Pero se debe enfatizar que la renuncia sea
total, no queremos al vicepresidente. El gobierno debe quedar en el
presidente de la Cámara de Senadores, eso es muy importante”.
El
cuarto aspecto del plan de la Nación Camba es, una vez que se
logren los objetivos anteriores, utilizar al alcalde de Potosí,
René Joaquino Cabrera, al que califican como “un indio útil”
que “servirá a la Nación Camba para retomar su poder
sobre el Gobierno”. Una vez que Joaquino gane, “…estableceremos
todo el entorno gubernamental copado por nuestra gente, de manera que
Joaquino sea el presidente, pero los que gobiernen seremos nosotros”.
Hasta
aquí los cuatro puntos de acción del plan elaborado por
los dirigentes de la llamada Nación Camba. Resuma un profundo
olor a fascismo y a la reacción clásica de la extrema
derecha. Es un plan que recuerda mucho a los aplicados en Chile en
1973, que tuvo éxito, y también en Venezuela, que
culminó en el fracaso del golpe de estado y el fortalecimiento
del gobierno de Hugo Chávez, por solo citar dos ejemplos.
Creo
que no es ocioso señalar que en la caída del gobierno
de Evo Morales no solo está interesada la oligarquía
boliviana, sino también las empresas transnacionales, el
gobierno norteamericano --no olvidar que el actual embajador en
Bolivia, Philip Golgberg es un especialista en “desmembrar
países”--, y algunas organizaciones internacionales como la
Organización Demócrata Cristiana para las Américas
(ODCA) y la Confederación Internacional para la Libertad de
las Autonomías Regionales (CONFILAR).
En
Bolivia es difícil predecir como va a terminar, si en un golpe
de estado o una renuncia que, de un modo o de otro, devolvería
el poder a la oligarquía, o en un fortalecimiento del gobierno
progresista de Evo Morales.
Si
nos guiamos por los acontecimientos, es evidente que la oligarquía
está a la ofensiva y ha cosechado no pocos éxitos en su
afán de derrocar a Evo Morales. Parece obvio que el gobierno
boliviano está como paralizado, tal vez porque no tiene el
apoyo total del ejército ni del resto de las fuerzas
represivas del aparato estatal, vinculadas más a la oligarquía
que a un gobierno progresista. La mayor fuerza del gobierno de Evo Morales radica en el pueblo boliviano que lo llevó al poder, a pesar de toda la propaganda que los medios de prensa, en manos de la oligarquía, hicieron en su contra. Si no moviliza al pueblo para enfrentar la arremetida de la reacción, dudo que pueda mantenerse en el gobierno. El pueblo boliviano ha demostrado que sabe cuáles son sus intereses y quiénes son los que los defienden. Tal vez Evo y el resto de su gobierno estén esperando el momento oportuno, eso no lo sé. Pero recordemos que la oligarquía está dispuesta a derramar la sangre que sea necesaria para retomar el poder. ¿No sería mejor pedir al pueblo boliviano que se lance a las calles antes de que eso ocurra? Los invito a que mediten. |
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El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba
Por Rolando H. Castañeda y Lorenzo Cañizares
El presidente Barack H. Obama con unos 100 días de gobierno muestra una serie de ejemplos y desafíos al mundo, los cuales también son particularmente aplicables a Cuba. Ha planteado enfrentar simultáneamente y con determinación varios problemas fundamentales que afectan a la sociedad estadounidense y desea establecer buenas relaciones y distensión con el resto del mundo, especialmente con sus vecinos más próximos.
El domingo falleció en Uruguay, su tierra natal el querido poeta, escritor y compañero Mario Benedetti.
El nos enseño que nuestros muertos...

Un ejemplo que nos quieren imponer
Por Germán Piniella
Un artículo firmado por Rolando H. Castañeda y Lorenzo Cañizares, publicado en este número de Progreso Semanal (ver “El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba”), parece plantear otra posición en cuanto a las relaciones de la emigración con la isla.
Es conveniente recordar similares perspectivas en otros momentos de la historia de Cuba. A mediados del siglo 19, cuando comenzaba a surgir la conciencia nacional en nuestro país, pronto se avizoró un camino hacia la lucha por la independencia en el pensamiento cubano de educadores como Félix Varela y en la lírica encendida de José María Heredia. Hubo entonces sectores de la burguesía temerosos que el “peligro negro” de la revolución haitiana se apoderara de Cuba, o que el caos “jacobino” llevara al país a la ruina.
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Por Bill Press
Han pasado 81 años desde que el legendario entrenador Knute Rockne pidió a sus jugadores “ganar uno para el Gipper”. Pero ningún equipo de football de Notre Dame se enfrentó a un reto tan duro como el del Presidente Obama.
Desde que fue invitado por el rector de la Universidad, Padre John Jenkins, a pronunciar el discurso de graduación de este año, Obama se ha enfrentado a una creciente ola de protestas. A juzgar por los aullidos de algunos críticos, se pensaría que el diablo mismo estaría presidiendo la graduación de este año.
Notre Dame es una de nuestras grandes universidades, y la mejor universidad católica de Estados Unidos, pero un grupo de fanáticos religiosos de miras estrechas, ignorantes e intolerantes están tratando de sabotearla. Según la última cuenta, 74 obispos se han negado a asistir a la ceremonia --debido a que Obama está a favor del aborto.
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Radar Cubano
Haciendo
lo que quieras
“Yo
he experimentado mi propia oleada
de creatividad…
Mientras fuera bueno que todavía me pagaran por mi trabajo la
necesidad de ser mas inventiva esta teniendo un efecto beneficioso en
la comunidad artística que me rodea. ... Nadie
quiere que haga nada
así que estoy haciendo lo que quiero”.
-- Liz Fallon, una artista visual de Maine, le dice a un reportero del NY Times que la mala economía a ayudado a disparar su creatividad.