| Chávez, las FARC, el ELN, y Uribe |
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A
propósito del papel de Hugo Chávez como mediador en el
conflicto colombiano
Por
Eduardo Dimas Leer Versión en Inglés
Dice
el periodista mexicano Carlos Aznárez en Resumen
Latinoamericano, que la decisión del presidente Hugo Chávez
de servir como mediador de un intercambio humanitario entre el
gobierno colombiano y el movimiento guerrillero Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), es un “difícil y audaz
rol”.
Se
trata de lograr que los militares, políticos y policías
retenidos por las FARC, sean canjeados por unos 500 guerrilleros de
esa organización que permanecen en las cárceles
colombianas. Aznárez las llama mazmorras y, según otras
informaciones, tiene toda la razón.
Chávez
visitó Colombia el pasado 31 de agosto, y se reunió con
su homólogo colombiano, Álvaro Uribe Vélez, uno
de los principales aliados de Estados Unidos en la región, a
los efectos de establecer los mecanismos de la mediación, cosa
nada fácil si tenemos en cuenta las sustanciales diferencias
entre uno y otro mandatario en lo político y lo ideológico.
Esas
diferencias fueron particularmente evidentes durante la conferencia
de prensa que ofrecieron, luego de siete horas de reunión.
Dicen algunos periodistas presentes que Chávez se veía
incómodo y que trató de explicar su papel en la
negociación. Anunció que se reunirá con los
representantes de las FARC. Luego agregó al Ejército de
Liberación Nacional (ELN). Los encuentros, sobra decirlo, se
realizarán por separado.
Por
cierto, el gobierno colombiano y el ELN estuvieron celebrando
conversaciones en Cuba durante varios meses, sin que lograran ponerse
de acuerdo siquiera para unas conversaciones de paz. Entre otras
cosas, los representantes gubernamentales exigieron al ELN el nombre
de sus principales jefes, el armamento y el número de
guerrilleros con que cuenta. Algo así como obtener información
de inteligencia sin conceder nada a cambio.
En
la conferencia, Chávez expresó que “El análisis
me indica que es positiva la rápida respuesta de las FARC. Con
quien ellos designen, nosotros hablaremos”. Y agregó algo
que no fue en absoluto del agrado del presidente Uribe Vélez:
“Ojalá que fuera Manuel Marulanda (jefe de las FARC ),
a mi me gustaría mucho conocerlo y conversar con él”.
De
inmediato el presidente colombiano, visiblemente enojado, comenzó
a hablar de “los terroristas y los asesinos de las FARC”. Además,
según algunos medios alternativos, mintió al decir que
fueron los guerrilleros de esa organización quienes mataron a
los 11 diputados que estaban prisioneros de esa organización,
cuando es harto conocido que murieron durante un combate y por fuego
cruzado, cuando un grupo de paramilitares intentaron rescatarlos para
luego cobrar la recompensa.
Acto
seguido anunció que de ninguna manera concedería a las
FARC el carácter de fuerza beligerante --cosa exigida por la
guerrilla-- y que tampoco despejará ninguna zona del país
para el canje de prisioneros. Dicen algunos de los periodistas
presentes que ante estas palabras del presidente colombiano, Chávez
se notó incómodo, pues la postura le deja muy poco
margen para maniobrar. Tal vez ese sea el objetivo.
Chávez
insistió en que las conversaciones se harán en Caracas,
entre su gobierno y las FARC, lo que, de hecho, constituye un
reconocimiento a ese movimiento guerrillero. Y, aunque no lo dijo
directamente, dejó claro que sin la participación de
las FARC no hay canje posible de prisioneros o que Colombia llegue a
alcanzar la paz.
Son
muchas las preguntas que cabe hacerse, luego de este encuentro. Es
evidente que Chávez no comparte el criterio de Uribe Vélez
y del gobierno de Estados Unidos de que las FARC y el ELN son
organizaciones terroristas. La sola mención de su deseo de
conocer a Manuel Marulanda es elocuente.
De
otra parte, resulta más que obvio que las diferencias de
postura de los dos gobiernos son prácticamente incompatibles,
por lo que la tarea de negociar con la guerrilla colombiana y el
gobierno de ese país se convierte casi en una misión
imposible para cualquier mediador.
Hasta
ahora, la posición del gobierno colombiano ha sido la de
buscar la amnistía de los grupos paramilitares, cuyos vínculos
con los altos mandos del ejército y conocidos políticos
está más que demostrada.
Hasta
el propio presidente Uribe tuvo, al parecer, relaciones con las
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cuando era gobernador de
Antioquia. Su nombre, aunque no se publica, aparece en una larga
lista del Departamento de Estado norteamericano. Las AUC
(paramilitares) han torturado, asesinado y desaparecido a decenas de
miles de colombianos y provocado el éxodo de cientos de miles
de campesinos. Se conoce también de sus vínculos con el
narcotráfico.
Algo
que me llama la atención es que la senadora Susana Palacios,
una conocida crítica del presidente colombiano, aceptara
primero ser parte del equipo de mediación con las FARC y,
después, invitara a Chávez a actuar como mediador. No
descarto que la senadora haya caído en una trampa y, a su vez,
haya llevado al mandatario venezolano a esta. Al margen de que eso
pueda ser cierto, Chávez es un hombre de amplios recursos
políticos y con mucho prestigio entre los pueblos
latinoamericanos.
Precisamente,
uno de las constantes de la prensa venezolana, española,
norteamericana y de otros países, es desprestigiar la imagen
del presidente que más elecciones verdaderamente democráticas
ha ganado, y que más medidas de beneficio popular ha tomado en
los últimos 40 años de historia de América
Latina
Hace
pocas semanas el diario Expreso de Perú, creó una
atmósfera en torno a unas latas de atún, supuestamente
enviadas por el gobierno venezolano, con motivo del terremoto, en las
que aparecían las imágenes de Chávez y el líder
de la oposición peruana Ollanta Umala, en un burdo intento de
hacer ver que Chávez y Umala se aprovechaban de la tragedia
para hacer propaganda política.
De
inmediato algunos periódicos peruanos, españoles,
norteamericanos y de otros países se hicieron eco de la
campaña. Todos citaron al diario Expreso. Ninguna otra fuente
dijo haber visto las latas de atún. Fue un montaje burdo, que
murió de muerte natural. Pero, en España y Estados
Unidos, por ejemplo, es muy probable que muchos que leyeron la
noticia crean que es verdad. No es posible descartar que ahora busquen nuevamente desprestigiar a Chávez. Por ejemplo, tratar demostrar que tiene vínculos con la guerrilla colombiana, algo que ha sido una constante en las campañas contra su persona. Si ese es el objetivo --no involucro a la senadora
Palacios--,
es una jugada también burda, que puede convertirse en un tiro
por la culata para sus promotores. Como apunta el periodista Carlos Aznárez, en el artículo ya mencionado, “cuando un miembro del secretariado de las FARC estreche la mano de Hugo Chávez y le cuente a todos los que quieran escucharlo que las FARC pelean por la liberación nacional y social de Colombia, por derrumbar estructuras económicas injustas…”, sería la primera vez que ese movimiento guerrillero tiene la oportunidad en los últimos años de expresar públicamente los motivos de su lucha. A no ser, y es muy probable, que la mediación de Chávez no reciba publicidad alguna de los medios de prensa norteamericanos y los de sus aliados en el mundo. De ser así, su silencio sería una demostración de que esta posible trampa tampoco dio resultado. El tiempo dirá. |
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El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba
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El presidente Barack H. Obama con unos 100 días de gobierno muestra una serie de ejemplos y desafíos al mundo, los cuales también son particularmente aplicables a Cuba. Ha planteado enfrentar simultáneamente y con determinación varios problemas fundamentales que afectan a la sociedad estadounidense y desea establecer buenas relaciones y distensión con el resto del mundo, especialmente con sus vecinos más próximos.
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Un ejemplo que nos quieren imponer
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Un artículo firmado por Rolando H. Castañeda y Lorenzo Cañizares, publicado en este número de Progreso Semanal (ver “El presidente Obama, su ejemplo e inspiración latentes para Cuba”), parece plantear otra posición en cuanto a las relaciones de la emigración con la isla.
Es conveniente recordar similares perspectivas en otros momentos de la historia de Cuba. A mediados del siglo 19, cuando comenzaba a surgir la conciencia nacional en nuestro país, pronto se avizoró un camino hacia la lucha por la independencia en el pensamiento cubano de educadores como Félix Varela y en la lírica encendida de José María Heredia. Hubo entonces sectores de la burguesía temerosos que el “peligro negro” de la revolución haitiana se apoderara de Cuba, o que el caos “jacobino” llevara al país a la ruina.
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Han pasado 81 años desde que el legendario entrenador Knute Rockne pidió a sus jugadores “ganar uno para el Gipper”. Pero ningún equipo de football de Notre Dame se enfrentó a un reto tan duro como el del Presidente Obama.
Desde que fue invitado por el rector de la Universidad, Padre John Jenkins, a pronunciar el discurso de graduación de este año, Obama se ha enfrentado a una creciente ola de protestas. A juzgar por los aullidos de algunos críticos, se pensaría que el diablo mismo estaría presidiendo la graduación de este año.
Notre Dame es una de nuestras grandes universidades, y la mejor universidad católica de Estados Unidos, pero un grupo de fanáticos religiosos de miras estrechas, ignorantes e intolerantes están tratando de sabotearla. Según la última cuenta, 74 obispos se han negado a asistir a la ceremonia --debido a que Obama está a favor del aborto.
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Radar Cubano
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lo que quieras
“Yo
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de creatividad…
Mientras fuera bueno que todavía me pagaran por mi trabajo la
necesidad de ser mas inventiva esta teniendo un efecto beneficioso en
la comunidad artística que me rodea. ... Nadie
quiere que haga nada
así que estoy haciendo lo que quiero”.
-- Liz Fallon, una artista visual de Maine, le dice a un reportero del NY Times que la mala economía a ayudado a disparar su creatividad.