Por Aurelio Pedroso, La Habana, 28/08/2009. Exclusivo para Radio Progreso Alternativa (RPA)
Fue el propio Bill Richardson, gobernador del estado de Nuevo México, quien en el último de sus cinco días de visita a la isla y durante la conferencia de prensa previa a tomar el avión, comentó que en la noche del jueves Fidel Castro le había enviado un mensaje.
Pero el Gobernador no soltó prendas. Ni en inglés ni en el perfecto castellano que habla brindó la más mínima señal de qué le había comunicado el hombre que 13 años atrás, investido de todos los poderes, le recibiera durante unas seis horas de animada charla.
De esta forma concluyó esta visita cuyo objetivo anunciado –y también cuestionado- era meramente comercial, de análisis de potenciales asociaciones agrícolas y culturales.
Cuestionado porque a más de uno se le ocurrió pensar que cinco días eran más que suficientes para ofertar papas, trigo, manzanas y carne de vacuno, que dado el historial como negociador de Richardson en el gobierno de Clinton, este nieto de asturianos, y aspirante a la secretaría de Comercio bajo Obama, traía en agenda ese propósito.
Entre el trabajo del cubano americano Stuart Ashman, de asuntos culturales, más una traductora que se excusaba con el gobernador porque sus bocadillos eran muy largos, el propio visitante tuvo que disparar su mecanismo bilingüe: “No creo sea necesario el envío de un negociador o mediador especial” a Cuba.
Richardson se marcha de Cuba a la espera de una serie de propuestas formuladas a las autoridades gubernamentales entre las que se destacan reducir las restricciones para que los cubanos puedan viajar a EE.UU, aceptar la propuesta para que los diplomáticos norteamericanos acreditados en La Habana puedan ampliar el círculo de movimiento y comenzar un diálogo entre cubanos y cubano americanos. “los cubano americanos deben estar involucrados en los diálogos”, dijo.
Ante este convite a un diálogo paralelo entre el gobierno de La Habana con los cubano-americanos, Manuel Alberto Ramy, corresponsal de Radio Progreso Alternativa, recordó al gobernador que, según fuentes de Miami, él había sostenido una reunión con exliados en esa ciudad previo a volar a la Isla; y preguntó si él ponía en igualdad de condiciones a emigrados y a exiliados. El gobernador respondió que tenía amigos cubano-americanos, "en Miami y en New Jersey", y que se reunía con ellos antes de cualquier visita, pero aclaró que no se trataba de reuniones "formales", y dejando sin responder con claridad a la pregunta, dio por terminada la comparcencia.
Por su parte, el gobierno de EE.UU debía implementar los positivos pasos en los viajes y remesas propuestos por el presidente Obama, ampliar los permisos de viajes para deportistas, académicos y comerciales, relajar regulaciones sobre biotecnología para que científicos de ambas naciones puedan estrechar relaciones, al igual que con académicos, personalidades de la cultura y comerciales.
Curiosamente, el principal obstáculo que imponen las autoridades cubanas para un restablecimiento de relaciones no fue mencionado ni por un instante: el embargo o bloqueo comercial al que está sometida Cuba por casi medio siglo. Como tampoco fue tema de interés para los medios allí presentes cuáles convenios comerciales se habían concretado, tema que Richardson no abordó.
El gobernador Richardson presentará al presidente Obama el mensaje de Fidel Castro, un informe de su visita a Cuba y sus respectivas recomendaciones y considera como imprescindible que Cuba tenga reciprocidad ante los gestos que ha emprendido el nuevo gobierno de su país, básicamente en lo que él considera como “área humanitaria” (viajes, visas, acuerdos diplomáticos y turismo, entre otros)
Sólo una pregunta se negó a responder en el salón del Hotel Nacional donde se alojaba y facturaba de su propio bolsillo: el espinoso tema del proceso judicial que se le sigue por presunta corrupción
Durante la estancia enla isla el visitante se reunió en dos ocasiones con Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, y a quien se refirió nuevamente como su “amigo”, Richardson no consideró que su visita recibiera un bajo perfil porque desde Washington ya se le había informado de la imposibilidad de reunirse con el presidente Raúl Castro y su hermano Fidel.
Para él, el asunto del restablecimiento de relaciones “tomará tiempo, es una cosa complicada, con muchos temas por discutir. Después de 50 años, en un año no se van a solucionar los problemas”.
De momento, y como ir haciendo historia, su encargado de cultura en el estado de Nuevo México, el cubano americano Stuart Ashman, ha conseguido presentar en la ciudad de Albuquerque, a mediados del venidero septiembre, la mayor muestra de artes plásticas exhibida en EE.UU después de los años 40, una mega exposición con más de cien piezas de unos 40 artistas residentes en Cuba.
Bill Richardson, gobernador de Nuevo México, en su tercera visita comercial a la isla, se lleva en esta ocasión mucho “optimismo”, pero también un mensaje de Fidel Castro que tal vez con el tiempo podamos conocer…
El audio de la presentación hecha hoy en la mañana por el Gobernador Richardson será transmitido en el espacio radial La tarde se mueve



















